Pero se desmorona, con la simpleza de un espejo escandaloso, que se desgarra en la mirada sintiéndose morir, y que soy yo, viéndome, de nuevo.
Hace tiempo no tenia una pesadilla tan fuerte, y sin embargo fue la ultima que le sucedió a otras dos, pero de naturaleza distinta. La primera en un ambiente gris, de calle barata con putas alrededor, y yo soy una mas, que se hunde en la espesura de la cama de un viejo consumido por la morbosidad con babas en las mejillas y veo accediendo ante el y yo, la que ve, me voy a caminar y al lado mio el viejo, contraposición normal en la inconsciencia, pero despierto, y entro a un café…
Un café con el aire blanco, ahora es un niño el que me sigue y siento su odio, busco ayuda pero ninguno de esos trabajadores por hora me ayudan, ahora corro y el café ya es laberinto con aire amarillo oscuro, parece una mina con luces fundiéndose, y me acorrala. Despierto.
No es fácil volver a dormir, pero el cansancio gana y con un parpadeo siento a una joven detrás de mí…
parece que la realidad se vuelve un juego de espejos contrapuestos, franqueados, y yo, me levanto descompaginada y transpapelada.
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