sábado, 28 de abril de 2007

Dejarte


Trémula. Miró al cielo que reflejaba en su rostro el frió indecente y suspiro. Arrugo el papel de oro por el crepusculo, dejándolo caer como si nunca hubiese estado sostenido. Se flexiono un poco, se levanto y sin devolverle al viento su mirada presiono sus zapatos negros una y otra vez hasta fundirse con el horizonte y ahogarse en el sol.



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